LOS DESAFÍOS ECONÓMICOS DE GUAYAQUIL PARA EL 2007 Y LOS AÑOS POSTERIORES
Publicado por ABA
Este es un artículo de Guillermo Arosemena. Lo más importante es el final;
"si los guayaquileños queremos una mejor ciudad, más riqueza y más trabajo depende de nosotros y de nadie más".
A continuación el artículo:
Entre todos los desafíos económicos que tiene Guayaquil por delante, el más importante es rescatar el sitial histórico, como la ciudad económica más importante del Ecuador que tuvo desde fines del siglo XVIII, hasta hace tres o cuatro décadas, cuando comenzó a perder importancia.
Las nuevas generaciones no conocen el Guayaquil que tenía entre el 50% y 70% de los indicadores más fundamentales del país: monto de depósitos bancarios, consumo de energía, # de vehículos, monto de primas de pólizas de seguro, consumo de combustible, # de empresas, monto del giro económico, # de multinacionales, # de empresas comerciales nacionales importantes, monto del movimiento bursátil, volumen de carga aérea, etc. Guayaquil fue primero en tener bancos, líneas aéreas, automóviles, camiones, compañías de seguro, bolsa de valores, etc."
En algo más de 30 años, hemos cedido posiciones a Quito y otras ciudades ecuatorianas en la mayoría de indicadores. En la lista de las 500 empresas más grandes de Ecuador, publicada por Vistazo, hay 7 quiteñas y 3 guayaquileñas entre las 10 primeras. Excluyendo las petroleras, Supermaxi, compañía quiteña, está en primer lugar. La posición de predominio económico se ha reinvertido. Dentro del sistema financiero, el monto de depósitos en bancos guayaquileños apenas representa 30% del total del país, el porcentaje de los quiteños es 50%. En venta de vehículos nuevos y viejos, la proporción a favor de Quito es a 1; en venta de enseres domésticos, la diferencia es 2.5 a 1 y en la venta de combustible 6 a 1. Los sueldos del sector manufacturero de Quito fueron 462,510, 096 dólares, mientras que los de Guayaquil, 400, 322,135. El ingreso por habitante por provincia, no existe por ciudad, es 2,600 dólares en Guayas y 3,325 en Pichincha, nuestra provincia está en tercer lugar después incluso que Azuay.
¿Qué sucedió en Guayaquil? ¿Por qué retrocedimos? ¿A caso perdimos nuestra capacidad de liderar? ¿Nos sucedió lo que ocurrió con las ciudades de Venecia, Florencia y Génova en la Edad Media? La lista de factores que contribuyeron a nuestra perdida de liderazgo es numerosa y el propósito de esta exposición no es analizar el pasado de la conducta de la sociedad de nuestra ciudad, sino el futuro. Suficiente con mencionar que los beneficios del petróleo se quedaron en la capital, los jugosos ingresos de la burocracia dorada que surgió con el enorme crecimiento del tamaño del estado, se quedaron en Quito y el centralismo obligó a las multinacionales a mover sus matrices a la capital. Finalmente la crisis del sistema financiero de 1995-1999 y los estragos del fenómeno del Niño, fueron los últimos factores que perjudicaron la fortaleza económica de nuestra ciudad. La excelente administración municipal, el desarrollo urbanístico de nuestra ciudad por iniciativa del sector privado y la creación de nuevos centros de estudios superiores, entre otros importantes esfuerzos, han comenzado a cambiar el rumbo equivocado que llevaba Guayaquil.
Recientemente La ESPOL y el IDE fueron incluidos por primera vez en la lista de las mejores escuelas de negocio de América Latina, publicada por la prestigiosa revista América Economía. El mes pasado, la Junta Cívica promovió un encuentro que duro todo el día y terminó con la Declaración de Guayaquil, donde por primera vez se estableció la visión que debe tener el futuro de Guayaquil; cubre varias áreas, incluyendo estímulo a la inversión, productividad y competitividad e inserción en los mercados mundiales. Es sobre estos temas que comentaré a continuación.
La última edición de la revista colombiana Perspectiva, está dedicada a analizar los esfuerzos desplegados por diferentes ciudades sudamericanas para mejorar la competitividad en cada una de ellas. Quiero mencionar como ejemplo lo que se proponen los bogotanos, en palabras de María Fernanda Campo, presidenta de la Cámara de Comercio: “En Bogota nos hemos impuesto como meta, de manera colectiva, ser una de las cinco primeras regiones más competitivas de América Latina, entendiendo por competitividad el alcanzar un adecuado nivel de vida para todos y cada uno de los ciudadanos…Solamente en la medida en que tengamos una mejor plataforma de ciudad vamos a ser capaces como ciudad …más competitivos a nivel internacional, y este trabajo ha estado fincado de un proceso muy fuerte de cooperación público-privada”.
En el siglo XXI, se está compitiendo menos con ventaja comparativa y más con ventaja competitiva. Atrás está quedando el crecimiento de las economías de los países con riqueza heredada a través de recursos naturales y más énfasis se está poniendo en crecer con la riqueza proporcionada por el conocimiento. Así mismo se está reconociendo que para incrementar el nivel de vida de los ciudadanos es necesario crear un entorno que estimule hacer negocios.
Esta realidad fue aceptada por el Banco Mundial y desde hace pocos años, se publica anualmente el indicador Hacer Negocios cuyos puntajes para cada nación salen del análisis de 10 variables, que incluyen el número de trámites que hay que hacer para cualquier actividad comercial donde interviene el Estado y costos que se incurren en ellas, los tiempos que toman en culminarse, etc. Los resultados no están dados por ciudades, sino pos países. Ecuador aparece en puesto #107, mientras que Colombia en #66, Perú en #71 y Chile, en #25.
No se necesita tener genialidad para concluir que un inversionista pensando invertir en nuestra región, no escogerá ninguna ciudad ecuatoriana, se irá a Chile, como lo han estado haciendo desde hace años, logrando que el país tenga 82,000 millones de dólares en inversión extranjera acumulada, cifra más de 10 veces superior a la nuestra. Las ciudades, al igual que los países, tienen 4 tipos de capitales: natural, humano, físico y tecnológico.
Respecto al primero, hemos sido bendecidos por ser puerto; la geografía es muy importante en el desarrollo económico. Tener acceso al mar trajo corrientes modernizadoras a los guayaquileños, despertó el espíritu liberal, los estimuló a ser buenos comerciantes y favoreció a las migraciones de gente de países más adelantados que los nuestros. El primer taller mecánico, la primera asociación de agricultores y la primera planta de gas para iluminar la ciudad fueron establecidos por extranjeros.
El capital humano es básico para hacer crecer la economía; son los seres humanos quienes crean bienes y servicios, manejan máquinas y transportan carga; sin ellos no puede haber actividad económica. Este capital es muy escaso en Guayaquil, por el desinterés de nuestros gobiernos en la educación y por la falta de un pensum de estudios que esté de acuerdo a los tiempos. La educación fiscal es pésima y la privada puede mejorar. Guayaquil requiere que su juventud tenga acceso a las carreras del siglo XXI que será eminentemente técnico; donde el estudio del genoma humano, biotecnología, robótica, biología molecular, entre otras ciencias modernas, serán las que moverán al mundo del mañana.
El capital físico tiene que ver con la infraestructura: carreteras, puertos, aeropuertos, comunicaciones, etc. Ciudades que no tienen acceso a ella, no pueden hacer negocios eficientemente, lo que producen y venden es costoso y no están en condiciones de competir en el mercado interno, ni en el internacional.Guayaquil ha comenzado a modernizar su infraestructura, tenemos nuevo aeropuerto, el Puerto marítimo se está modernizando y próximamente comenzará la construcción del nuevo puerto en Posorja. Todavía hay deficiencias en telecomunicaciones.
El capital tecnológico se refiere al uso de tecnologías en la gestión diaria de los ciudadanos y particularmente en el trabajo. Entre todos los capitales disponibles en Guayaquil, éste es el más deficiente de todos. El Estado es indiferente a que el pueblo lo aproveche y nuestros empresarios, haciendo las excepciones de rigor, han fallado en no aprovechar al máximo, las tecnologías para reducir costos y mejorar la calidad de los bienes que producen. En el índice de Acceso a Tecnologías estamos muy mal ubicados; en el ranking de 115 países, nos encontramos en puesto # 107. La relación de # de computadoras por personal trabajador, # de módulos informáticos por empresas y demás indicadores, no nos favorecen. Este capital también tiene que ver con innovación e investigación y desarrollo, áreas que son muy débiles entre los empresarios, lo que contribuye a que nuestras empresas tengan dificultad en competir en los mercados internacionales. Las empresas guayaquileñas necesitan fortalecerse en tres de los cuatro capitales señalados, además del capital económico, así como lo están haciendo las empresas en otros países emergentes, entre ellos Corea del Sur, India, Taiwán, Singapur, México, Brasil y Chile. Con más de 80,000 millones de dólares de ventas anuales, Samsung es más grande que Sony. Cemex de México es el tercer productor de cemento más grande del mundo, Mittal de India es la acería más grande del mundo, etc.
Debe haber una auténtica revolución de ideas dentro de las compañías ecuatorianas. Ellas requieren crecer de tamaño y una forma de hacerlo es a través de fusiones, como hacen frecuentemente las empresas del Primer Mundo, que cada año que pasa son las poderosas. Algunas de ellas eran insignificantes hace medio siglo y actualmente venden más que el producto interno bruto de varios países latinoamericanos. También pueden crecer a través del mercado de capitales como sucedía en la segunda mitad del siglo XIX, cuando había un número importante de compañías que vendían sus acciones en bolsa. No es posible que 100 años más tarde, no haya aumentado el número de empresas de capital abierto, teniendo una economía 100 veces más grande. Las economías no pueden crecer con mercados de capitales débiles, limitados y poco creativos; deben ser dinámicos, diversificados e innovadores, donde los pequeños, medianos y grandes inversionistas tengan múltiples opciones de inversión, desde las altamente riesgosas hasta las ultra seguras.
La Bolsa de Valores de Guayaquil debe liderar el movimiento bursátil del país; en nuestra ciudad debe haber bancos privados de inversión de riesgo, para estimular el emprendimiento; hay que tener presente que un número importante de países del Primer Mundo se desarrollaron sin necesidad de que el Estado intervenga en el fomento de nueva empresas y productos. El genio Thomas Edison inventó 500 bienes indispensables para el ser humano, entre ellos la electricidad, sin que el gobierno estadounidense pusiera un centavo; fueron capitalistas que dieron recursos al inventor, quien después de lanzar los productos al mercado, tuvo que compartir las ganancias con los inversionistas. Así funciona la economía de mercado libre: la unión del innovador con quien está dispuesto a arriesgar sus capitales. Las empresas guayaquileñas necesitan ser competitivas para poder sobrevivir en el siglo XXI, este mantendrá un entorno donde la gestión basada en la excelencia será la norma.
Mejorar calidad y productividad en las organizaciones empresariales será imperativo y hará la diferencia entre seguir operando, ser absorbidas por empresas más capaces o ser liquidadas: Para que no ocurra lo último, habrá que capacitar masivamente, desde el presidente ejecutivo hasta el conserje. Los empresarios tendrán que invertir en investigación y desarrollo y adquirir habilidades creativas. La competitividad también debe estar presente en el sector público de nuestra ciudad, donde son escasas las instituciones que demuestran ser eficientes y hacen esfuerzos para brindar servicios con alta calidad.
Recientemente me correspondió renovar mi licencia y antes de ir al lugar indicado, hice llamar para conocer los documentos que se requerían presentar. Llevé todos, pero al ingresar al departamento de renovación me informaron que faltaba copia de mi planilla de luz, para verificar el lugar de residencia. Al levantar mi voz de protesta me mencionaron que había sido una disposición de última hora del director ejecutivo. Esto me representó una hora de pérdida y costos extras: gastar más en gasolina y demás costos de movilizar un automóvil. La misma pérdida de tiempo y dinero, tuvieron que incurrir el centenar o más de guayaquileños que durante ese día se trasladaron a la Comisión de Tránsito y fueron informados de que les faltaba un documento extra. Seguramente como no publicaron por la prensa la nueva disposición, también perdieron tiempo y dinero los guayaquileños que asistieron en días posteriores. Minuto que se pierde es minuto que no se recupera. La indiferencia a la importancia del tiempo refleja la actitud tercermundista de la mayoría de la gente que trabaja en el sector público.
Es posible cambiar las actitudes y hacer eficiente lo ineficiente. Personalmente he sido partícipe de cómo superar desafíos económicos que implícitamente incluye superar desafíos culturales. Me refiero a una gran dramática transformación en una institución donde los sentimientos de los clientes, eran simples números; quienes trabajaban en ella no rendían cuentas y las gestiones no eran controladas. La contabilidad estaba atrasada, así como el resto de las gestiones más importantes. En 6 años transcurridos, las cosas han cambiado dramáticamente. Se capacitó al personal, se les dotó de suficientes herramientas de trabajo, incluyendo computadoras, posibilidad de enviar y recibir correos electrónicos, se les definió las responsabilidades y autoridad, se estableció un sistema de rendición de cuentas, se mejoraron las comunicaciones notablemente, etc. Una institución semipública que era reflejo de incapacidad e irresponsabilidad es actualmente una organización que camina en el camino correcto buscando la excelencia.
Hay ciudades en algunos países que están sufriendo dramáticos cambios, una de ellas es India, país que hace 10 años decidió salir de la pobreza, así como lo está haciendo China. Me refiero a Bangalore, ciudad de 6 millones de habitantes, donde el alcalde y demás organizaciones que se preocupan por el bienestar de la gente que vive en ella, consideraron que tenía que convertirse en el centro tecnológico de información y comunicaciones más importante de India y desarrollaron varias estrategias para lograrlo. En una década se ha convertido en una gigante máquina de hacer dinero: decena de miles de hindúes han salido de la pobreza, se han constituido miles de empresas. El espíritu emprendedor está allí. El producto interno bruto de esa ciudad es 59,000 millones de dólares equivalentes a 180% del PIB de Ecuador, que tiene 13 millones de habitantes, lo que significa un ingreso por habitante de 6,460 dólares. Un dato más significativo: exporta 22,000 millones de dólares en tecnologías de información y módulos informáticos, valor que representa el doble de todas las exportaciones ecuatorianas.
Poner a Guayaquil en el mapa mundial como ciudad pujante, rica e innovadora depende exclusivamente de nosotros, guayaquileños.
Publicado por: Gunther Sotomayor | 01/09/2007 en 11:25 p.m.
Publicado por: Manuel Galarza | 06/15/2007 en 11:24 a.m.
Publicado por: Rex | 07/14/2007 en 11:35 a.m.
Publicado por: Antonio Sosa | 07/14/2007 en 03:14 p.m.
Publicado por: Agustin | 09/22/2007 en 02:52 a.m.