Lecciones Jorge Gallardo (Comercio 11/09/09)
Publicado por ABA
A diferencia de la crisis de finales de los años noventa que afectó a las principales economías emergentes, la actual crisis ha tenido repercusiones en todas las economías del mundo.
Las políticas que se implantaron para enfrentarlas difieren en la forma y en el fondo.
En la anterior crisis, los países afectados no solamente experimentaron problemas macroeconómicos, sino que sus sistemas financieros estuvieron a punto de colapsar por su excesiva exposición con el exterior.
Los países ante el deterioro de sus economías sufrieron masivas salidas de capitales, y los esfuerzos por defender sus monedas agravaron aún más la situación externa.
Las cuentas fiscales no eran de lo mejor; la merma de ingresos y el aumento del gasto por las crisis financieras incrementaron la brecha fiscal.
Ante esta situación, sin reservas internacionales adecuadas, con problemas fiscales graves, y la banca al borde del colapso, la única alternativa para enfrentar la situación era acudir al FMI.
La receta del FMI para restablecer los equilibrios macroeconómicos no había cambiado a pesar que las causas de las crisis eran diferentes.
Volvieron a la palestra los llamados programas de ajuste, obligando a los diferentes gobiernos a subir los impuestos y a su vez reducir el gasto público para generar un superávit primario que les permitiese cumplir con sus obligaciones externas.
Las recetas generaron mayores problemas agravando la situación sometiendo a las poblaciones a un sacrificio innecesario.
El argumento de los tecnócratas del FMI, fue que era necesario ese tipo de medidas para generar confianza y así sortear la crisis aunque sea con la receta equivocada.
Al final, por la presión de los gobiernos se tomaron las medidas adecuadas, haciendo todo lo contrario a lo recomendado, y las economías volvieron a encontrar la senda del crecimiento y la estabilidad.
Con la experiencia anterior, las principales economías emergentes decidieron unilateralmente incrementar sus reservas internacionales a niveles que le permitiesen enfrentar una nueva crisis sin acudir a organismos que imponen la tesis de que una talla les queda a todos sin considerar la naturaleza de los desequilibrios.
En esta oportunidad no fueron las economías emergentes las que iniciaron la crisis, sino la principal economía del planeta.
Ante su peso específico la onda se expandió por el mundo afectando a todos y cada uno de los países. Pero en esta ocasión, en vez de ajustar las cuentas fiscales, se introdujeron programas de estímulo económico financiados por las reservas acumuladas.
Los esfuerzos por mejorar la supervisión bancaria dieron resultados.
Después de más de un año de crisis, la economía mundial volverá a crecer el próximo año gracias al dinamismo de las economías emergentes que esta vez aplicaron la receta correcta.



Publicado por: Rómulo López Navarro dijo: | 10/17/2009 en 03:14 p.m.